SOCIEDAD GEOGRÁFICA DE COLOMBIA

AUTONOMÍA MUNICIPAL

BOGOTA: PARANOIA URBANÍSTICA

Alberto Mendoza Morales

Adelaida parece nombre de huracán caribeño. El caso de la Villa Adelaida en Bogotá tuvo por lo menos esos movidos efectos. Creó psicosis pública a partir de premisas falsas. En cuestiones urbanísticas hay que respetar la autonomía municipal que, en casos de construcciones masivas en áreas residenciales, prevalece sobre intervenciones ministeriales.

Son materias municipales todas aquellas que garanticen la vida, la seguridad y la tranquilidad de sus habitantes. Están, entre ellas, el cuidado y distribución de aguas, preservación de bosques, sustentabilidad ambiental, distribución urbanística y usos del suelo. El municipio fija las normas de desarrollo urbano y rural. Los vecinos de las Unidades de Planeación Zonal (UPZ) tienen el derecho de proponer el ordenamiento territorial de su área.

Autonomía es la libertad que tiene un grupo humano para regirse por sus propias leyes. Es el manejo que ejercen por sí mismas las entidades político- administrativas; consecuencia de la libre determinación de los pueblos. En cualquier caso, es práctica de la soberanía en materias indelegables. La autonomía es un accidente normativo presente o ausente en el marco jurídico de los Estados. La autonomía origina desconcentración del poder nacional, descentralización de competencias, delegación de funciones y asignación de tareas. En naciones de configuración democrática, .el conjunto define y configura la autonomía de sus instituciones a diferentes niveles.

La autonomía no desconoce el poder central del Estado ni su superior autoridad. Obedece, por el contrario, a elementos nacionales necesarios para el funcionamiento unitario de los Estados. Pues evita que las fuerzas centrífugas de las autonomías locales superen las fuerzas centrípetas del poder nacional.

La autonomía en el ámbito municipal expresa el poder local. Es un principio que responde puntualmente a las especificidades propias de los habitantes de las localidades. Las autonomías, por eso, no son simétricas, no son una para todos los casos. Las autonomías son asimétricas y variadas, tanto más cuanto más variadas sean las etnias locales. Se ajustan a las características de las poblaciones locales en el ejercicio de su papel protagónico frente a sus realidades, sentimientos y aspiraciones.

La autonomía es antigua conquista de los municipios organizados frente al poder de príncipes y reyes. En el caso de Bogotá, en términos de autonomía, es aberrante que cualquier ministerio, ente nacional, pretenda regir en el municipio, ente local. La decisión sobre el uso del área del antiguo restaurante Gran Vatel, llamada Villa Adelaida, corresponde solamente a las autoridades bogotanas con apoyo en la UPZ, es decir con los vecinos que la ocupan.

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