MAREMTORIO: UNA PALABRA PARA RECONOCER EL MAR Y LA COSTA
Las palabras influyen en nuestra manera de comprender el mundo. Lo que nombramos adquiere presencia en las conversaciones, en la educación y en las decisiones públicas. Por eso, contar con una palabra que sitúe al mar en el centro de nuestra mirada tiene un propósito: reconocer su importancia en la vida de las comunidades y en la organización del país.
Maremtorio es el término propuesto por el geógrafo y miembro de número de nuestra Sociedad Geográfica de Colombia, Dr. Camilo M. Botero, para nombrar el espacio marino y costero como una realidad integrada, con características naturales, relaciones sociales y necesidades de gobierno propias.
La expresión «territorio marino-costero» permite describir ese espacio, pero conserva a la tierra como referencia principal. «Maremtorio» invita a observarlo desde el mar y desde las relaciones que lo unen con la costa. Ese desplazamiento de la mirada es el corazón del cambio.
El término tiene una inspiración latina: evoca mare, «mar», y la expresión romana Mare Nostrum, «nuestro mar». Su terminación mantiene una cercanía reconocible con «territorio». Es una creación contemporánea cuyo sentido reúne espacio, identidad y pertenencia. Hablar de «nuestro mar» expresa un vínculo colectivo y una responsabilidad por su cuidado.
Esa pertenencia se manifiesta en la vida cotidiana. Para las comunidades costeras e insulares, el mar es alimento, trabajo, camino, memoria y encuentro. Los conocimientos de pescadores y navegantes, las tradiciones y las formas de habitar la costa forman parte del maremtorio. Nombrarlo ayuda a reconocer a quienes construyen su vida en relación con él.
El mar también exige una forma particular de ordenar y gestionar el espacio. Tiene profundidad, corrientes, mareas y conexiones que atraviesan los límites dibujados en un mapa. En él coinciden actividades en la superficie, en la columna de agua y en el fondo. La costa, a su vez, cambia por la interacción permanente entre procesos terrestres y marinos.
Por eso, una decisión tomada en tierra puede transformar la vida en el mar. Lo que ocurre en una cuenca puede afectar una playa, un manglar o una zona de pesca. Comprender estas conexiones permite planificar con mayor coherencia, reconocer conflictos entre actividades y proteger los ecosistemas de los que dependen las comunidades.
El libro Maremtorio: descubrimiento de una Colombia invisible, publicado por la Sociedad Geográfica de Colombia, desarrolla esta propuesta mediante tres elementos: espacio, función social y autoridad. Examina cómo se relacionan las cuencas costeras, las áreas marinas, la franja costera y las jurisdicciones municipales; analiza sus usos y actividades; y plantea la necesidad de coordinar las decisiones sobre ese conjunto.
Desde esta perspectiva, la gobernanza consiste en acordar cómo se utiliza y se cuida el maremtorio, quiénes participan y quiénes asumen responsabilidades. Requiere conectar instituciones, comunidades, conocimientos y actividades económicas alrededor de una realidad compartida.
Una palabra por sí sola no transforma la gestión pública. Su fuerza aparece cuando ayuda a formular mejores preguntas, reconocer actores antes poco escuchados y orientar decisiones. Llamarlo maremtorio es afirmar que el mar y la costa merecen un lugar propio en nuestra identidad y en nuestra manera de gobernar.