SOCIEDAD GEOGRÁFICA DE COLOMBIA

Cuestión Cultural

TEORÍA DEL ARBOLITO

Las sociedades asemejan árboles. Tienen, en orden ascendente, raíz, tronco, ramas, florescencia y fruto. La raíz es el quehacer de la población, el tronco la cultura resultante, las ramas los valores, la florescencia la educación, el fruto, el hombre, agente de cultura y civilización.

La raíz del árbol, el quehacer, deja ver dos clases de sociedades. La sociedad A, dependiente, individualista, concentradora, explotadora. La sociedad B, soberana, comunitaria, armónica, integradora, descentralizadora Los dos modelos, siendo opuestos, se originan en el hombre, “junco de la tierra, pero junco pensante” (Pascal). El tronco del árbol, producto de la raíz, representa la cultura, que es cultivo del ser. El tronco da origen a las ramas, representan los valores, pieza fundamental de la filosofía y la ética, dejan ver el comportamiento de las gentes, sus actitudes especialmente su cultura. La floración del árbol, representa el sistema educativo. El proceso culmina en el fruto, hombres y mujeres instruidos y educados en hogares, escuelas, colegios, universidades, en la calle, en el barrio espacio de cotidianeidad, en la vida misma intensamente agitada. El árbol debemos apreciarlo dentro de los términos de la selvática globalización del mundo contemporáneo.

La secuencia descrita se puede enunciar a la inversa: las sociedades se definen y se muestran en la calidad del ser y la manera de comportarse las personas que las conforman, producto de los valores que las guían, resultantes del quehacer que ejercen y de la educación que reciben. Su comportamiento depende de la cultura. Encontramos aquí una lección, las personas y las sociedades dependen de la raíz, del sistema educativo, de su manera de trabajar y producir. La consecuencia es política. Si se quiere un cambio en la sociedad hay que comenzarlo desde lo más sensible, desde la raíz, desde el quehacer.

Aplicada la analogía del arbolito a la realidad colombiana ¿qué resulta? Salta la respuesta. Trabajar desde abajo, desde el quehacer. Fundar la sociedad en la solidaridad social y económica, producto de una cultura asociativa, comunitaria, de equidad, que opere con valores de honradez y democracia. Producir riqueza a partir del trabajo honrado y la convivencia inteligente y pacífica, respetuosa de la naturaleza. Organizar la instrucción, pública y privada, en todos los niveles, dirigida a formar seres honestos, preparados, de conducta ordenada. Dentro de estas condiciones podríamos mostrar al mundo, desde Colombia, una nación de hombres y mujeres en convivencia pacífica, productiva, ejemplar y civilizada.

Comentarios

Jaime Galarza: Deseo referirme comedidamente a su interesante Artículo “CUESTIÓN CULTURAL – TEORÌA DEL ARBOLITO”

Los cerebros de los seres humanos como sus huellas digitales son todos diferentes. El individuo sintió la necesidad de pasar al Clan y del Clan a la formación de Sociedad. Pero para ello y, debido a tal diferencia, fue necesaria la NORMA- Aparecieron, entonces, las Leyes que estabilizaran problemas de origen y formación, La evolución, a pesar de la Norma, no ha llegado todavía a todos lo seres humanos. Surge el Pueblo con la Palabra como única virtud. Nuestro PROBLEMA es la EDUCACIÒN de nuestro pueblo. No somos muchos para ser atendidos o, por el contrario, somos la mayoría pero sin atributos que signifiquen inversión.

La Teoría kantiana del Positivismo que lleve a la RAZÒN ( de la cintura hacia arriba ) parece desaparecer aplastada por la relatividad de las acciones del Hombre ( de la cintura hacia abajo). Debe lamentarse la no existencia de un EQUILIBRIO. Por ello caería bien aplicar le TEORIA DE LA CONVERGENCIA que lleva a la razón y hace cómoda las relaciones y no la TEORÌA DEL CONTAGIO que nos ha llevado lamentablemente al efecto MANADA.

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