SOCIEDAD GEOGRÁFICA DE COLOMBIA

CURITÍ EN LA ESTACA

Alberto Mendoza Morales

El Esquema de Ordenamiento Territorial (EOT) del municipio de Curití, Santander, que ordena la ley, está adoptado por el Concejo Municipal, luego “de surtir la etapa de participación democrática y concertación interinstitucional ” y objetado por el alcalde.

El EOT cumple lo estipulado en la Constitución Política y en las leyes 99/93 y 388/97. Así lo aceptó la Corporación Autónoma de Santander, CAS en la resolución 1277/03. Ahí declara concertado y aprobado el Proyecto de EOT de Curití. Lo acepta también el Ministerio del Medio Ambiente.

El Ordenamiento Territorial de Curití lo estudió la Sociedad Geográfica de Colombia a petición de la municipalidad. Lo emprendió a partir de una visión regional e integral de las cuencas de los ríos Curití y Cuchicute y con el concepto de recuperar, conservar y aprovechar recursos naturales, el agua, recurso primordial, el primero de todos. Los ríos citados nacen en la parte alta del municipio. El área está declarada zona de bosques protectores productores; es zona de reserva hídrica, prevista para conservación inmediata.

La cabecera de las cuencas la adquirió una empresa agroindustrial. Sus actividades son contrarias a las características y uso adecuado del suelo. La empresa debe localizarse en otro lugar. Esta divergencia ha creado malestar en la comunidad y apoyo en las instituciones públicas, CAS, IDEAM, Gobernación.

En estas condiciones, el problema planteado en Curití no es técnico ni científico. Es ético. Lo destapó, con argumentos, Salud Hernández (EL TIEMPO, 11,06,05). El problema técnico está resuelto. Hay que salvar el área del nacimiento de las aguas. Lo demás corre entre los vericuetos de la corrupción. Procuraduría, Fiscalía, Consejo de Estado deben intervenir. Al Comité Cívico de Veeduría Ambiental, de San Gil, le sobran razones; debe continuar activo y enérgico. Lo demás es desgaste y perversión.

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