SOCIEDAD GEOGRÁFICA DE COLOMBIA

MÍSTICA ECONÓMICA

Alberto Mendoza Morales

Adam Smith (1723-1790),señaló el dios de la economía, el mercado. El filósofo y economista escocés basó su doctrina en el “individualismo optimista”. Expuso la idea de que “en la práctica económica todo ocurre para el bien”. Dijo que “la intervención del Estado debe ser mínima” y máxima la iniciativa individual, la libertad empresarial, el libre juego de las fuerzas económicas. Fundó, en síntesis, el liberalismo económico. De ahí salió el monoteísmo del mercado y la teología económica. Sus seguidores “le asignaron al mercado valor de oráculo, nunca yerra; es un fetiche al cual no se puede desobedecer o contrariar” (Abdón Espinosa Valderrama).

Mercado, operativamente, es muchas cosas. Los hay de muchas clases. Es tienda de esquina y plaza de pueblo. De abastecimiento, de divisas, libre, de competencia, de monopolio, de valores, de mano de obra. Es “comercio público en lugar y día determinado”, operación de compra-venta, permuta de bienes, géneros o mercancías, conjunto de productores de bienes y servicios, mundo de consumidores que demandan la producción.

El mercado fue investido de personalidad divina. Fue sacralizado y entronizado en el campo religioso y dogmático. Concebido como deidad, tiene comportamiento de persona Digiere políticas, bajo ciertas condiciones es caprichoso, se pone incómodo, se alza expectante, se afana, se tranquiliza según el caso. El ídolo tiene sacerdotes, agentes a su servicio. y demonios. Los izquierdistas tienen la propiedad de ponerlo nervioso.

El mercado adquirió el carácter de deidad central. Es un ídolo principal. Tiene un ojo en la frente. Desde ahí vigila la competencia entre los productores y el comportamiento de los consumidores. Maneja, por si mismo, de manera perfecta, la oferta y la demanda de bienes y servicios. Tiene alas. Vuela sobre las planicies de la codicia y la usura. Produce una invasión más veloz que la de Atila en Europa y más dañina y con mayores efectos trágicos que las de los imperios en trance de conquista. Lo adora una secta pagana formada por banqueros, industriales, comerciantes y asistentes economistas. Los sacerdotes del mercado, productores y vendedores, asignan a sus sacristanes, los economistas, la función misal, litúrgica en que se cumplen ritos sagrados inapelables.

Los economistas suelen ser ministros y directores de planeación. Están encargados de manipular cifras, manejar contabilidades, llevar estadísticas, hacer operaciones pertinentes, escribir artículos en revistas especializadas y dar clases en las universidades,. Los que se destaquen, los más notables, son ungidos con un óleo muy especial, el Premio Nobel.

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